Visto desde lo más alto parece una inmensa boa dorada surcando la selva de Madre de Dios. Al ras, es un cementerio de árboles, follaje chamuscado y socavones con agua contaminada con mercurio, sobre los cuales flotan las embarcaciones utilizadas por los mineros ilegales para la extracción de oro en polvo. Este es el escenario de uno de los 13 campamentos mineros que en los últimos años se instalaron en la región.