En agosto del año pasado, El Comercio advirtió sobre la creciente ola de mineros ilegales que se habían instalado en la selva cusqueña de Camanti, en la provincia de Quispicanchi, a cinco horas del Cusco. Según el director regional de Energía y Minas de Cusco, José Huamán, la situación ha empeorado.Hay cinco mil mineros ilegales que vienen arrasando bosques enteros con maquinaria pesada. Además, 30 ciudadanos chinos ilegales contribuyen a la destrucción del ambiente.Con el inicio de las interdicciones en Madre de Dios, muchos mineros de esa zona han migrado hacia Quincemil, capital de Camanti. Además, han aumentado los mineros ilegales ecuatorianos, colombianos y chinos. "Estos últimos son 30. Solo dos están formalizándose. Son invitados por gente local, dueños de concesiones. Los chinos ponen el dinero y su maquinaria. Para avanzar rápido, hacen carreteras con maquinaria pesada", comentó Huamán.