El único argumento que tiene el expresidente Alan García para defenderse de las graves acusaciones que ha hecho la Megacomisión en su preinforme por el caso Business Track (BTR) es inconsistente. Pero no solo eso, su estrategia de defensa también roza con la mentira.Según el líder aprista, el escándalo de BTR "ya ha sido materia de una sentencia final de la Corte Suprema en la cual se declara no haber existido responsabilidad o presión política". Lo afirmó en una brevísima nota de prensa enviada el último viernes.En otras palabras, para García el caso BTR es "cosa juzgada" y, en consecuencia, no hay nada más que decir. Un informe preliminar de la Megacomisión recomienda acusarlo por tres delitos porque existen indicios razonables de que el exmandatario estuvo involucrado en una "organización delictiva" que obstaculizó la labor de la justicia y evitó el esclarecimiento de la interceptación telefónica realizada por la empresa Business Track.(Edición domingo).