En la oficina de Juan Jiménez Mayor, colgada en la pared, se ve una foto de diciembre del 2011, cuando juramentó como ministro de Justicia. "Mire, tenía el pelo negro", dice. Con muchas más canas que entonces, el presidente del Consejo de Ministros recibe a La República para conversar sobre la convocatoria al diálogo promovida por el gobierno. Este lunes, él y parte del gabinete se reunirán con los principales líderes del Partido Popular Cristiano. El martes, la cita será con Perú Posible. No hay fecha para el Apra ni el fujimorismo. Los temas que lleva: seguridad ciudadana, agenda social y el aspecto económico. El gobierno, declara Jiménez, desea ofrecer una rama de olivo para reducir la temperatura política.¿El presidente Humala aprueba la convocatoria al diálogo?Sí, claro. Hemos conversado sobre esto desde antes del discurso presidencial, al que se escudriña a fondo para identificar lo malo. La intención del presidente era hacer un llamado a la unidad, dejar de lado antagonismos, y que nos pongamos a pensar en cómo cooperar para sacar al país adelante, más allá de temas de encuestas. El llamado al diálogo se vincula a un escenario distinto, superior. Yo no podría dar un paso de esa naturaleza si es que el presidente no estuviera debidamente informado. ¿La idea nació de usted o de él?Es del gabinete, lo hemos venido conversando. En el país vemos una crispación del sector político que genera daño y lo que queremos es ver la mejor manera de garantizar la gobernabilidad. Eso pasa por establecer una mejor forma en el trato político, en eso estamos.Quieren bajar la temperatura política...El planteamiento del gobierno consiste en buscar nuevas formas para el funcionamiento de la política. El Perú tiene los más bajos índices de credibilidad institucional, el nivel de desconfianza es muy alto, y en los últimos seis meses el escenario ha estado marcado por el conflicto, la diatriba, el insulto. Eso ha venido mandando. Por eso queremos una ética política, que la población vea a sus políticos dialogando sobre temas sustantivos, dejando de lado la confrontación abierta.