La semana no había podido comenzar mejor tras la caída de dos altos mandos de Sendero Luminoso en el VRAEM, pero el Presidente recordó que los autogoles son su especialidad y decidió convencer a todo el Perú de que estamos en medio de una crisis económica. Aunque luego intentó "precisar" sus declaraciones, el daño ya estaba hecho y ahora no hay otro tema en agenda. Alfonso García Miró, presidente de la Confiep, pone las cosas en perspectiva.Correo: ¿Las declaraciones del Presidente fueron solo un lapsus o más bien un intento por esconder los resultados del mal desempeño económico?Alfonso García Miró: No me corresponde emitir juicios de valor sobre las opiniones del Presidente. Creo que existe suficiente información que explica la situación actual de nuestra economía en función de su relación con el resto del mundo.C: ¿Pero estamos o no en una crisis?AGM: Ni lo estamos ni el Presidente así lo sostuvo. Objetivamente, la crisis internacional hace tiempo que ha llegado al Perú de una u otra manera. Al tener, para bien, una de las políticas de apertura comercial más modernas, cualquier impacto financiero mundial nos tiene que afectar. Lo que ha ocurrido es que hoy existe una reducción significativa del canon de las regiones, que se pone en evidencia al evaluarse el presupuesto del próximo año. A eso atribuyo las recientes declaraciones del Presidente y del ministro de Economía.C: Ese no puede ser el único factor. ¿Hay razones para seguir siendo optimistas?AGM: Por supuesto que sí. Es una fórmula sencilla. Los pilares del crecimiento son las exportaciones, la inversión y el consumo interno. Hoy día las primeras tienen una sensible reducción en su tasa de crecimiento, pero quedan las otras dos. Si podemos sustituir el impacto del comercio con el mundo por mayor inversión, podríamos seguir creciendo a más de 6%. Y eso no es un sueño. El Perú, a diferencia de Europa o países como Chile, tiene una gran oportunidad en su decadente y escasa infraestructura. Es una fuente de inversión productiva. Construir hoy un aeropuerto en, por ejemplo, España, sería botar el dinero. En el Perú no. Tenemos amplio espacio para políticas contracíclicas, sea con inversión pública o con APP. Para eso se necesita: confianza, poco ruido político, facilitación de trámites; en fin, todo lo que está en la agenda actual.(Edición domingo).