La desaceleración de la economía ha despertado a los países vecinos, quienes están a la caza de lo que se dejaría de invertir en el Perú. El expresidente Alan García pide mirar el giro que ha dado Rafael Correa.El presidente Humala declaró que la crisis ya nos ha alcanzado. ¿Le parece un comentario apropiado? En el Gobierno ha cundido un cierto desánimo al comprender que las cosas no salen como habían pensado con soberbia. Napoleón dijo en la Batalla de Marengo: "Es cierto que he perdido una batalla al mediodía, pero antes de que llegue la noche puedo ganar otra". Cualquiera que haya sido la explicación de las palabras del presidente, estamos a tiempo de enmendar rumbos, de recuperar tiempo perdido y llegar al fin del régimen con una mejor anotación en empleo y crecimiento económico. En segundo lugar, un general jamás se vuelve a su ejército para decirle: "El enemigo es poderosísimo, corremos el riesgo de perder". No puede vender desánimo ni desconfianza, hay que sostener la opción de la victoria y no dejar ningún espacio al término "vacas flacas" ni "derrota". Es un problema de comunicación. ¿Qué está pasando en el país? Son dos años de confrontación, destrucción de la obra del gobierno anterior para una campaña reeleccionista que ya se cayó y por su incapacidad para convocar nuevos capitales. La crisis internacional es una gran oportunidad para el Perú, no es del Perú, sino del mundo a favor del Perú. Los capitales que huyen de Italia, España, Portugal, Argentina y Venezuela necesitan un espacio de inversión rentable. Hemos perdido ocasiones maravillosas como Kuntur, de casi US$4 mil millones de inversión, que estaba lista pero se detuvo; Conga, donde se hizo el gasto político de decir que va y al último no fue; la ampliación del ducto de Camisea, donde se podía invertir US$900 millones y se crearían miles de empleos. Todo esto ha hecho que entremos al tercer año en una condición inferior a la que deberíamos tener. ¿Cree que las frases del presidente ahuyentan las inversiones en lugar de atraerlas? Usted tiene razón al plantear la preocupación. No se trata de engañar, sino de mostrar el lado fuerte. Cuando uno está en la línea de defensa frente al adversario, no puede estar gritando: "Han tomado el bastión N° 1". Eso puede originar que los bastiones 3, 4 y 5 comiencen a desertar. Hay que decir: "Vamos a fortalecer el bastión N°1", pero eso lo dicen los generales que tienen conceptos estratégicos que otros niveles de oficialidad no tienen.(Edición domingo).