El congresista aprista Mauricio Mulder puso ayer dos condiciones para iniciar un diálogo con el actual gobierno. Pidió, primero, la salida del premier Juan Jiménez -a quien consideró "quemado" y "un peso ligero en la política"-; y que el procurador anticorrupción Julio Arbizú sea silenciado.La respuesta desde la Procuraduría, y más tarde desde la Megacomisión del Congreso no se hizo esperar-, y en ambos casos le respondieron que pese a sus deseos de que el diálogo prospere, un pacto político no debe promover la impunidad, menos en las investigaciones del segundo gobierno aprista.Todo comenzó cuando en Ideeleradio Mulder descargó toda su artillería contra el premier y lo desautorizó como promotor de la convocatoria del gobierno para conformar una agenda única por el crecimiento con los partidos políticos.