Una bandera rojiblanca flamea en medio del caos emocional de Pampas, el pueblo en el que el domingo habitaron la victoria y el desastre.Fue en esa comunidad, en medio de la selva ayacuchana, de coca y café, donde acabaron con los terroristasOrlando Borda Casafranca‘Alipio’, Martín Quispe Palomino ‘Gabriel’ y ‘Alfonso’. En el lugar donde se inició un paso hacia la paz, la tranquilidad de Pampas también acabó."Llochegua no es Pampas, eso hay que tenerlo claro", dice un pasajero en el colectivo que va hacia Santa Teresa, a una hora de Llochegua. Luego de dos horas y media de caminata por pendientes y ríos, aparece Pampas. Es parte del distrito de Llochegua y de la provincia de Huanta, pero hay personas que desde el domingo prefieren que no lo sea. "Aquí todos trabajamos honestamente, no nos pueden vincular con lo que ha pasado", dice una señora de Santa Teresa, por temor a los estigmas.Sin pensarlo, eso es lo que están haciendo con Pampas. Martín Ayala es el teniente gobernador de esa comunidad y ha llegado a Santa Teresa para declarar ante el juez lo que ha sucedido. Llega cansado y desesperado: es la primera vez que le contará todo lo que vivió esa noche de miedo.