Los toros de la Dehesa "Yerbabuena" pastan entre encinares bajo el sofocante sol del verano sevillano. La estampa de esta finca andaluza, nido de amor de la fallecida tonadillera española Rocío Jurado y el torero retirado José Ortega Cano, es un paraíso para su nueva dueña: la joven puneña Rocío Torres Carcasi."Yerbabuena" le costó literalmente oro. Alrededor de 8 millones de dólares -según reveló el diario español El Mundo- pagados con los lingotes de una familia que reina a más de 5.000 metros de altura en el centro poblado minero de La Rinconada, en Puno. Para su compra el pasado 19 de julio, la heredera de un imperio forjado en la minería informal constituyó en España la Sociedad Limitada Los Raudales, dedicada según el registro mercantil de Sevilla a "la construcción, el comercio al por mayor y al por menor, las actividades inmobiliarias, las industrias manufactureras, textiles, el turismo y la restauración". Un rubro más que amplio que revelaría su intención de dejar atrás un pasado brillante pero sangriento y quedarse una temporada en España, tal y como confirma el abogado de la familia, César Nakazaki.Tras el asesinato en 2012 de su hermano Iván, llegar hasta Rocío Torres es prácticamente imposible. Su casa y la sede administrativa de su empresa aurífera Titán SAC. son fortines impenetrables custodiados con armas. En ambos, personal de seguridad negó al diario La República tanto el acceso como cualquier tipo de información.Con la compra de "Yerbabuena", la tocaya peruana de la fallecida cantante española pone en evidencia la historia y sobre todo, la enorme fortuna de una familia desconocida fuera del altiplano. Una fortuna que aglutina más de un centenar de petitorios mineros y propiedades inmobiliarias en Lima, Puno y ahora también en España.(Edición domingo).