Henrique Capriles pasó ayer por Lima con la fugacidad de una estrella pop y un mensaje potente que solo dejan los políticos consumados. Que el gobierno haya optado por mirar hacia otro lado ante la noticia de su visita no quiere decir que esta haya pasado desapercibida. Fue lo contrario: el líder opositor venezolano aprovechó al máximo el tiempo para reunirse con políticos de distintas tendencias y hablar con la prensa. Todo, con la finalidad de difundir un mensaje que puede resumirse en un pedido: no se olviden de su país. "Vengo como representante de la mayoría de Venezuela", repitió varias veces para recalcar que se siente ganador de las elecciones presidenciales, aunque sea Nicolás Maduro quien ocupe ahora mismo el Palacio de Miraflores.Entre reunión y reunión se detuvo para saludar a sus compatriotas, tomarse fotos y hasta firmar algún autógrafo. Quizás ese carisma y la capacidad que tiene para conectar con la gente de a pie sea su único punto en común con el que fue su archirrival, el fallecido Hugo Chávez. En medio de esas reuniones también conversó con El Comercio sobre la delicada situación de su país y el estado de su lucha contra el chavismo post-Chávez.Pareciera que la oposición en Venezuela ha perdido impulso. ¿Usted cómo lo ve? No. Yo creo que son etapas. Probablemente tú lo mides desde acá, midiendo el tema a partir de las protestas de calle. Yo digo que las luchas tienen momentos. Esta lucha sigue. Después de un proceso electoral, en medio del fervor la gente salió y protestó. Esos cacerolazos que se dieron fueron de los más contundentes en la historia de mi país. Después entramos en otra etapa. Mi lucha es democrática, pacífica y constitucional. Sobre la base de un proceso que estoy impugnando, tengo instancias. A mí no me van a poder decir: Usted no apeló. Sí lo he hecho.(Edición domingo).