Con el propósito de no constituirse en "obstáculos" que impidan solucionar el impasse surgido a propósito de la designación de los magistrados que integrarán el Tribunal Constitucional, varios de ellos, elegidos por el Congreso, decidieron declinar a este encargo. Fue el jurista Francisco Eguiguren el primero en "dar un paso al costado". En una comunicación enviada al PArlamento dijo que declinó su designación como magistrado del TC porque no podía ser parte de un órgano integrado por algunas personas sin credenciales éticas ni democráticas. En la misiva recalcó que asumía dicha posición coherente con su trayectoria profesional, académica y personal."Como constitucionalista, defensor de la institucionalidad democrática y de los derechos humanos, no puedo participar en dicho órgano (TC) al lado de personas que no cumplen con las credenciales éticas y democráticas".(Edición sábado). No pasó mucho tiempo para que el embajador Víctor Mayorga pusiera también a disposición del Congreso su designación como magistrado del TC. En una carta al presidente del Legislativo, Víctor Isla, señaló que en él no existe el deseo de aferrarse al cargo, y aseguró estar dispuesto a “dar un paso al costado”.