La política de deshacinamiento carcelario llevado a cabo por el gobierno de Alan García, en medio del cual se han detectado hechos irregulares e ilícitos en el otorgamiento de gracias presidenciales, no ha solucionado ese problema en los centros penitenciarios.Así lo señaló el premier Juan Jiménez, quien remarcó que la delincuencia "no se resuelve abriendo las cárceles", tal como se ha evidenciado -dijo- en países como Chile o Uruguay, donde estas políticas solo ha logrado "incrementar la inseguridad ciudadana"."Ha sido absolutamente negativa esa política de indultos a 5,500 personas", indicó, en referencia a las gracias concedidas en el segundo aprismo, donde se indultó, en medio de ese paquete, a más de tres mil condenados por tráfico ilícito de drogas, 400 de ellos con penas en forma agravada.