El contralor general de la República, Fuad Khoury, recomendó una reingeniería al interior del Estado para frenar la corrupción, que consume anualmente unos dos mil millones de dólares en diversos estamentos oficiales. El funcionario informó que despliega una intensa fiscalización para arrinconar este flagelo que cada vez afecta a gobiernos municipales, regionales, oficinas de diversos ministerios, restringiéndoles a los más pobres una serie de beneficios. La corrupción tiene un impacto devastador en el desarrollo político, social y económico del país, según un análisis interno, que advirtió que ese fenómeno acentúa las desigualdades.