Esta vez no podrá echarle la culpa "el andamiaje del fujimontesinismo" o una cortina de humo de Alan García. Al expresidente Alejandro Toledo ayer se le detectaron nuevas contradicciones que puedan complicar su situación. Los programas dominicales de televisión coincidieron en asegurar, mediante testigos, que Toledo y su esposa Eliane Karp estuvieron interesados desde el inicio en la mansión de Las Casuarinas. Adicionalmente, se descubrió que el exmandatario no dijo la verdad cuando sostuvo que "acompañó" a su suegra, Eva Fernenbug, a Costa Rica.Los programas Punto final, Panorama y #Esnoticia presentaron testimonios que coinciden en destacar que fue la pareja Toledo-Karp, y no la señora Fernenbug, la que se interesó en adquirir el majestuoso inmueble de casi cuatro millones de dólares.El programa de Frecuencia Latina incluyó en su informe las versiones detrás de cámara de algunos representantes de empresas de corretajes que señalan del interés que tenía la sociedad conyugal en adquirir una mansión en esa exclusiva zona de Lima.