La resaca política tras la revelación de los denominados "narcoindultos" en el pasado régimen aprista ha devenido en un enfrentamiento preelectoral con miras a las presidenciales del 2016. Esta batalla ha sacado al presidente Ollanta Humala de Palacio de Gobierno y a su antecesor Alan García de la llamada Casa del Pueblo para romper -de manera anticipada- el paréntesis del silencio. Humala aprovechó una actividad oficial en Ica para responder con promesas de entregas de pistas, veredas, títulos de propiedad... y no pocas críticas al aprismo."El pueblo peruano ha sufrido épocas de hiperinflación, épocas duras de acaparamiento de alimentos y cuando había que hacer colas para comprar leche, azúcar; y para que te vendan tenías que comprar otros artículos. Ese pasado oscuro quedó atrás", dijo. Luego fue enfático en recalcar que estuvimos sumergidos en la corrupción, "en donde se tiraban la plata y fugaban". Algo que, dijo, no ocurrirá en su régimen, con clara alusión al fujimorismo.(Edición sábado).