La renuncia irrevocable de Ricardo Beaumont Callirgos al Tribunal Constitucional puso en jaque la legitimidad del resto de sus colegas, quienes se encuentran con mandato vencido en esta institución. Esto porque, salvo el presidente del TC Óscar Urviola, los demás magistrados ya sobrepasaron los cinco años para los que fueron elegidos por el Congreso de la República.