El presidente de la CIDH, José de Jesús Orozco, enfatizó ayer la preocupación de la comisión de que se restrinja su capacidad de "acudir a donantes" externos al organismo y a los estados, como proponen Ecuador y otros países. Hoy los cancilleres verán ese punto en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos. "Si se impide que la comisión [CIDH] reciba estos apoyos, nos preocupa que se propicie el estrangulamiento financiero de la comisión", dijo Orozco en Washington. Más categórica fue la relatora para la libertad de expresión de la CIDH, Catalina Botero. Ella explicó: "lo ideal sería que hubiera un fondo permanente, pleno y vigoroso que le permitiera a la comisión cumplir todas sus responsabilidades de manera completa"; pero como eso no es así, el órgano "tiene que salir a buscar fondos".