La crisis política italiana que ha sacudido a la zona euro se profundizó, luego de que dos líderes de partidos descartaran formar un futuro Gobierno y evitar así una nueva elección. El líder populista Beppe Grillo cerró la puerta a las propuestas del jefe de la centroizquierda, Pier Luigi Bersani, con una serie de insultos, mientras que Nichi Vendola, quien encabeza un socio menor de la coalición de Bersani, descartó una alianza con la centroderecha para la creación de un Gobierno. Estas dos opciones eran consideradas la única manera de evitar que los italianos vuelvan a las urnas en poco tiempo tras las elecciones del 24 y 25 de febrero, en las que un voto de protesta masivo contra los políticos tradicionales y las políticas de austeridad sumieron a Italia en un punto muerto. La centroizquierda logró la mayor cantidad de escaños en las elecciones, pero ningún grupo tiene una mayoría suficiente para gobernar.