El modelo de construcción de infraestructura en el sector energía peruano, que corresponde a una concepción de los años 90, es relativamente bueno; aunque requiere afinamientos acordes con los nuevos tiempos.Estos consisten en desarrollar proyectos convocando en procesos de competencia a interesados en ganarse un derecho, para lo cual tienen que elaborar su ingeniería propia, invertir, construir y operar el servicio en un plazo del orden de 20 años.De esta manera, si se quiere una central de generación eléctrica, una línea de transmisión, un gasoducto o un almacenamiento de hidrocarburos; se gana el derecho a vender la energía o transportarla o almacenarla, teniendo como variable de competencia el precio del servicio.El interesado invierte su capital y toma deuda, con lo que construye y luego se encarga de brindar el servicio, esperando ingresos futuros en la etapa operativa; con los que recupera su inversión, cubre los costos de operación y mantenimiento y obtiene la rentabilidad que esperaba.