Para algunos, es la potencial sucesora y la única figura fuerte del oficialismo peruano para un nuevo periodo: Nadine Heredia, la esposa del presidente Ollanta Humala. Mensajera del Gobierno en las provincias pobres del país y dueña de una popularidad que supera a la de su propio marido, tanto sus admiradores como sus críticos la llaman “copresidenta” y le piden que se pronuncie cada vez que ocurre algo relevante en el Perú. Heredia, una telegénica mujer de 36 años, insiste en que el sillón presidencial no figura entre sus planes, y Humala acusa de machistas a los que dicen que tiene demasiada influencia en su gestión.