Miles de taxistas de Lima y Callao ven hoy cómo el sueño de tener mejores ingresos y mejorar la economía familiar a través del uso del Gas Natural Vehicular (GNV) empieza a evaporarse debido a los últimos ajustes de precios por parte de los gasocentros.Solo en los últimos tres meses, entre noviembre 2012 y enero 2013, el GNV, menos contaminante y "barato", que proviene del Lote 88 de Camisea, se elevó en 13%.Eladio Sánchez, un taxista que labora 12 horas diarias para llevar el sustento a la mesa de su hogar, gasta hoy S/.5 más para llenar el tanque de su Kía Óptima del 2002. Al día debe "tanquear" su auto dos veces y su jornada laboral implica seis días a la semana por lo que deja de ganar S/. 240 mensuales que al año hace unos S/. 2.880, equivalentes a más de tres remuneraciones mínimas vitales de S/. 750.