El Papa Benedicto XVI sorprendió al mundo y a sus asesores al anunciar que ya no posee la fortaleza física y mental para afrontar las exigencias de su cargo, y se convirtió en el primer Sumo Pontífice en renunciar en casi 598 años.Funcionarios del Vaticano intentaron mantener la calma y confianza en el liderazgo de la institución de 2,000 años, pero la decisión podría dar paso a uno de los periodos de mayor incertidumbre e inestabilidad en siglos al interior de una Iglesia asediada por escándalos y por la disminución de fieles.Si bien el Vaticano hizo hincapié en que ninguna enfermedad específica llevó a que Benedicto tomara la decisión de renunciar, el Papa indicó que su avanzada edad significa que ya no tiene la fortaleza mental y física necesarias para liderar a los católicos del mundo.