En los últimos 20 años la política comercial peruana ha sufrido grandes transformaciones que nos han llevado a tener actualmente más de 50 acuerdos bilaterales y multilaterales. Uno de los funcionarios que tuvo un rol destacado fue José Antonio García Belaunde, que en los últimos meses estuvo en las primeras planas por ser coagente en el diferendo marítimo que tiene Perú con Chile en la Corte de La Haya.Pero García Belaunde en su paso por la Cancillería cumplió encargos muy vinculados al tema de comercio exterior hasta ser canciller durante los cinco años del gobierno de Alan García. En la entrevista a Gestión expone los cambios de la política comercial, sus preocupaciones sobre el futuro de las oficinas comerciales y cómo ve los acuerdos aún pendientes de negociación.Avanzar en este proceso de acuerdos comerciales implicó también un cambio de mentalidad en el Estado. Sin embargo, hay tratados comerciales que se han firmado, pero aún no se usan, ¿qué hacer frente a este problema?Bueno, ahí hay una gran deficiencia y creo que institucionalmente no va a mejorar. Ha sido un error pasar las oficinas comerciales de la Cancillería al Ministerio de Comercio Exterior y Turismo.¿Cuál será la consecuencia?Va a haber una ruptura con toda una tradición, en la que mal que bien y pese a todos los defectos, se ensamblaba la Cancillería con las oficinas comerciales. Yo sí creo que no podemos tener tantas oficinas como consulados y embajadas.¿Cuál es el riesgo? El riesgo es que vamos a tener a los diplomáticos que no estarán haciendo una labor que podrían realizar y vamos a tener probablemente muy desconectadas a las oficinas comerciales del embajador, quien es finalmente el que representa políticamente al Estado peruano.Pero la promoción necesita de personal especializado.Es cierto, una cosa es la promoción propiamente, que se da absolutamente a nivel privado, y otra cosa es la necesidad, muchas veces, de tocar las puertas de ciertas burocracias en el exterior, que por algunas de esas famosas medidas paraarancelarias terminan bloqueando algo, o creando problemas tributarios, etc. Entonces que el comercio vaya por un lado y la Cancillería por otro, me parece un absurdo. Entonces, ¿es un grave error?Lo que se ha cometido ahora lo vamos a sentir luego, porque no creo que el Ministerio de Comercio Exterior esté en capacidad de asumir responsabilidades políticas que requiere toda promoción comercial, y, por otro lado, a la Cancillería se le va a mermar la posibilidad de colaborar en este esfuerzo. Pienso que hay que construir a partir de lo que ya se tiene.