A diferencia de lo ocurrido en setiembre, cuando leyó un escueto comunicado y se retiró abruptamente de la Comisión de Fiscalización, Alexis Humala respondió ayer a las interrogantes sobre su polémico viaje a Rusia, pero lo hizo bajo sus propias condiciones: en forma desenfadada, con comentarios mordaces y aseveraciones que no hicieron sino sembrar más dudas sobre su real intención de aprovechar la elección de su hermano como presidente de la República para beneficio propio.Sostuvo, por ejemplo, que su viaje a Rusia, en julio de 2011, lo hizo en representación del Partido Nacionalista, hecho que en su oportunidad desmintió su agrupación, a tal punto que lo suspendieron en el ejercicio de su militancia por seis meses.