Doce días después de la muerte de la pequeña Soraida en un confuso operativo antiterrorista en la localidad de Ranrapata, la primera dama, Nadine Heredia, reapareció en público e intentó justificar su presencia en el recibimiento de los menores "rescatados" en la mencionada intervención militar, quienes -finalmente- eran hermanos de la niña fallecida y no un grupo de mal llamados "pioneritos". "Nosotros recibimos a los niños con una actitud de buena fe, porque consideramos a las personas y pueblos que están conviviendo, desgraciadamente, con el senderismo, como personas y familias vulnerables y así han sido tratados", dijo Heredia.Según Heredia, quien guardó silencio sobre la posibilidad de que su presencia en la llegada a Lima de los pequeños haya sido un exceso, a ellos se les "trató con amor, como una situación de indefensión", mientras que -por otro lado- la terrorista capturada durante el operativo fue entregada a las autoridades pertinentes.